Políticas Públicas
Observatorio Social definió y aplicó como uno de sus ejes de trabajo el de la implementación de las Políticas Públicas. Otros “think tanks” concentraron sus esfuerzos en la medición de la pobreza y sus efectos; en el desarrollo de análisis teóricos sobre cuestiones sociales; la difusión de aspectos conceptuales de la buena administración y la formación de potenciales o actuales funcionarios. En todos esos campos, hubo en la Argentina enormes avances. Nuestro enfoque fue más “pragmático”: actuar sobre todo el proceso de concepción y aplicación de acciones sociales, considerando no solo las capacidades propias de los funcionarios sino también su relación cotidiana con las personas recipientes de esas acciones. Y todo ello, inspirado en el enfoque multidimensional de la pobreza que ha estado avanzando tanto en la práctica y la literatura en todo el mundo.
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Consistentes con ello, desarrollamos proyectos muy apasionantes en toda la Región. Trabajamos durante un año en Suriname, intentando reformar completamente toda la estructura de políticas de una sociedad extremadamente compleja. Asesoramos al Gobierno de Ecuador sobre cómo interactuar con una sociedad civil pluri-racial y con un gran componente político. También trabajamos en varios países de Centroamérica, colaborando para elaborar una línea de base sobre temas de mortalidad materna e infantil.
En nuestro país pudimos desarrollar diversos proyectos, algunos de ellos fundacionales, para iniciar un camino novedoso en materia de políticas públicas.
La Provincia de San Luis nos contrató en el año 2001 para rehacer integralmente sus políticas sociales, desde las definiciones esenciales hasta el diseño de los programas, incluyendo una nueva manera de relacionarse con las organizaciones sociales de todo tipo. Fue una experiencia muy intensa, con la presencia de varios miembros de OS en la Provincia durante casi un año, que nos dejó múltiples aprendizajes.
En una escala algo menor, pero con ideas similares, trabajamos en las provincias de Neuquén y Misiones, donde además contribuimos a la formación de funcionarios del área.
En la CABA, ya en 2005, colaboramos decididamente en el diseño del programa “Ciudadanía Porteña”, aprovechando las enseñanzas que nos había dejado la implementación del plan “Jefes y Jefas de Hogar”.
Más adelante, a partir de 2015, las nuevas gestiones de la Ciudad nos dieron la oportunidad de encarar varios trabajos de extrema complejidad, que incluyeron encuestas utilizadas como líneas de base para la definición de políticas.
La primera fue un estudio integral sobre la pobreza en la Ciudad, en el cual, a través de 3.500 casos, pudimos ofrecer a las nuevas autoridades un panorama integral de las múltiples dimensiones de la pobreza. Este estudio sirvió para diseñar los primeros programas sociales de la gestión.
También relevamos la situación habitacional en las zonas más pobres de la Ciudad, de modo que los resultados pudiesen ser la base de intervenciones “con ladrillos”, pero también de acciones orientadas a mejorar la calidad del hábitat.
Asimismo, desarrollamos un trabajo apasionante durante un año en el Barrio 11-14, donde, a través de actividades intensas, elaboramos junto con la comunidad múltiples enfoques sobre el tema del consumo de drogas.
Gracias a la incorporación de un especialista de muy buen nivel, pudimos realizar evaluaciones de impacto, una de ellas con una metodología novedosa en Montevideo, sobre los resultados de la aplicación de nuevas políticas de seguridad.
En el campo de la niñez, que estuvo presente permanentemente en varias iniciativas, desarrollamos una idea novedosa para prevenir el abuso infantil a través de “La caja de Pablo y Julieta”, que fue distribuida a numerosas administraciones municipales y provinciales.
En el campo privado, ayudamos a una muy importante Fundación a redefinir sus actividades, mejorando de tal manera su incidencia en un territorio en el que trabajaba desde hacía mucho tiempo.
Cuando se produjo el cambio de Gobierno en 2015, la experiencia adquirida por nuestros investigadores y operadores les permitió acceder a cargos muy importantes en el sector público, donde colaboraron en el desarrollo de políticas sociales novedosas y eficientes.
Ya en los últimos años, decidimos profundizar líneas de pensamiento y acción concentradas en ayudar a los funcionarios y operadores sociales en sus acciones concretas en el territorio, especialmente en programas relacionados con la familia y la niñez.
Una experiencia importante en Bahía Blanca y municipios vecinos nos brindó aprendizajes muy ricos, que consolidaron nuestra decisión de profundizar el análisis del impacto de la familia como un eslabón del proceso de construcción de la vida a largo plazo.
Para ello, además, tomamos contacto con especialistas de varios países, en especial del Reino Unido, para aprender sobre las políticas que han desarrollado y su impacto concreto.
Estas últimas experiencias nos han convencido acerca de la importancia de avanzar por un camino complejo, pero lleno de expectativas positivas.
Así, ante la emergencia que planteó la pandemia de COVID-19, OS desarrolló e implementó, junto con sus equipos, el programa “Cuidar a quienes Cuidan”, destinado a brindar contención a los agentes sanitarios de diversos puntos del país afectados por el cuidado de pacientes.
Profundizamos en esa temática mediante siete seminarios dedicados a investigar los efectos de la pandemia en distintas áreas sociales.
Asociados con instituciones prestigiosas del país y del exterior, organizamos una serie de simposios y jornadas de difusión y capacitación acerca de los aprendizajes adquiridos en torno al desgaste del rol profesional en situaciones extremas.
En esta línea seguimos trabajando, concentrados en ayudar a quienes tienen la enorme responsabilidad cotidiana de actuar en el territorio; siguiendo con curiosidad los nuevos desarrollos conceptuales; formando líderes y mostrando que es posible ayudar a las personas a construir un proyecto de vida digno
















